
La Land Rover Series I es, sin exagerar, uno de los pilares fundacionales del mundo 4x4. Presentada en 1948, nació como una herramienta agrícola y utilitaria inspirada en los Jeep de posguerra, pero rápidamente se transformó en un ícono global de aventura, exploración y robustez. Fue el primer paso de una saga que hoy sigue viva, y uno de los vehículos más influyentes de la historia del todoterreno.





Producida entre 1948 y 1958, la Serie I se ofreció con distintas distancias entre ejes, motorizaciones nafteras y diésel, y múltiples configuraciones de carrocería. Se fabricaron aproximadamente 200.000 unidades a nivel mundial, muchas destinadas a tareas rurales, militares y de expedición. Hoy, encontrar una Serie I funcionando y utilizable es cada vez menos común, y su valor como clásico no solo se mantiene, sino que con el tiempo aumenta.










Esta unidad es una Land Rover Serie I año 1957, versión corta cabriolet, color celeste, con transmisión manual y su mecánica naftera. Conserva su mecánica original, se encuentra en excelentes condiciones de funcionamiento y acaba de salir de un mantenimiento general exhaustivo. Prende con una vuelta y funciona exactamente como se espera de un clásico bien mantenido.





El manejo es simple, directo y lleno de carácter: dirección sin asistencias, caja manual, chasis de largueros y ejes rígidos, todo orientado a durabilidad antes que confort. Es justamente esa crudeza mecánica la que hace que manejar una Serie I sea una experiencia tan especial y auténtica.








En cuanto a estética, el vehículo presenta un color que no es el original, y algunos pequeños detalles visibles, como sectores donde la pintura se encuentra levemente cuarteada. Esto no afecta en absoluto su funcionamiento y es coherente con un clásico de casi 70 años que se utiliza y se disfruta.




Como particularidades, el volante no es el original, fue reemplazado buscando una mayor facilidad de manejo, y el pomo de la palanca de cambios fue personalizado con una pelota de golf, elección puramente estética del propietario actual. Detalles que refuerzan su carácter lúdico y descontracturado.











Se trata de una Serie I corta cabrio, con tres asientos delanteros, ultra cool para pasear, disfrutar fines de semana, eventos o simplemente tener como pieza de colección utilizable. Está lista para ser usada y disfrutada por su próximo dueño, sin requerimientos mecánicos pendientes. Un verdadero pedazo de historia del off-road mundial, cada vez más difícil de encontrar en este estado y con este nivel de funcionamiento.







