

La Honda Prelude nació a fines de los años 70 como una declaración de intenciones de Honda: demostrar que Japón podía producir coupés deportivos refinados, bien construidos y con soluciones tecnológicas adelantadas a su tiempo. La primera generación de "la Prelude" se posicionó como una coupé compacta, elegante y moderna, con una silueta baja y ancha que contrastaba con los sedanes de la época y marcaba el inicio de una saga que se volvería icónica.




Entre 1978 y 1982 se produjeron algo más de 300.000 unidades de la primera generación de la Prelude a nivel mundial, aunque muy pocas llegaron oficialmente a mercados como el argentino, lo que hoy la convierte en una verdadera japonesa vintage de baja presencia local. Uno de sus grandes diferenciales fue ofrecer de serie el techo corredizo eléctrico, una rareza absoluta para un auto japonés de principios de los 80 y un detalle más asociado a modelos europeos de alta gama.








Este ejemplar es una Honda Prelude 1.6 del año 1981, de origen japonés, con caja manual de 5 velocidades y 116.000 km declarados. Conserva el espíritu del modelo, pero suma una serie de actualizaciones bien pensadas: incorpora butacas y volante de Prelude de segunda generación, mejorando notablemente la ergonomía y la posición de manejo, sin desentonar con la estética general del auto.







Bajo el capó encontramos el confiable motor 1.6 litros de cuatro cilindros SOHC, conocido por su suavidad, durabilidad y mantenimiento sencillo. Con poco más de 900 kg de peso, el Prelude ofrece una experiencia de manejo ágil y directa, con una respuesta honesta y una caja manual de recorridos cortos que invita a manejarlo. Es uno de esos autos que no busca cifras, sino sensaciones.


El auto recibió un service mecánico muy completo en los últimos meses, incluyendo cambio de aceite y filtros, aceite de caja, embrague a nuevo, termostato y bomba de agua nuevos, además de bujes de patas de motor reemplazados. Arranca, regula y responde como debe, reflejando la típica nobleza mecánica de Honda de esa época, ideal para usar y disfrutar sin preocupaciones.



A nivel estético, el vehículo fue repintado por completo, cambiando su color original por este verde inglés metalizado, que le sienta especialmente bien al diseño de la Prelude. El vano motor y el interior del baúl fueron pintados en negro satinado. El trabajo realizado fue completo, aunque presenta algunos detalles de terminación mejorables, propios de un auto clásico con uso real.



No presenta óxido en ninguna parte del vehículo, un punto clave en este tipo de coupés japonesas. Como detalles a considerar, el aire acondicionado no funciona por un problema en el comando —de fácil solución— y la radio original no está operativa. Son aspectos menores que no afectan la usabilidad general del auto ni su disfrute.

Esta Honda Prelude de 1981 es una oportunidad única para quien busque una coupé japonesa clásica, con techo corredizo eléctrico, mecánica confiable, estética distintiva y una personalización leve pero criteriosa. Tiene toda su documentación al día, está listo para transferir y ofrece algo cada vez más difícil de encontrar: carácter, historia y personalidad en un paquete auténtico y disfrutables desde el primer día.







