

Algunas unidades aparecen cada tantos años y sorprenden incluso dentro del mundo de los autos “bajos de kilometraje”. Este Ford Orion GL 1.6 de 1996 no es simplemente un sedán bien conservado: es un auto que se ha mantenido durante casi tres décadas en un estado tan original, prolijo y poco tocado que parece recién salido de la concesionaria. Con apenas 24.200 km reales, pintura original, interior impecable y funcionamiento digno de un 0 km, se presenta hoy en Motordil sin reserva, convirtiéndose en una oportunidad única dentro del mercado argentino para coleccionistas de vehículos con bajo kilometraje que buscan piezas genuinamente excepcionales.


Su historia acompaña lo que se ve. Desde 1996 hasta 2019 perteneció a su único dueño original en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un período de más de veinte años en manos de la misma persona. Recién en 2019 pasó a formar parte de dos coleccionistas que lo mantuvieron en el mismo nivel de preservación, conservando cada detalle, cada material y cada componente con obsesión casi museística. Ese origen explica su presentación actual: una carrocería sin signos de óxido, ópticas originales, cristales Ford de fábrica, paragolpes sin pintura como correspondía a la versión, y una presencia general que remite a la época en que estos Orion todavía compartían ADN con el Grupo Autolatina.






Debajo del capot vive el conocido motor Audi 1.6, uno de los corazones más confiables y nobles que Ford utilizó durante su alianza con Volkswagen. Es un motor que se caracteriza por su suavidad, su elasticidad y su bajo nivel de vibraciones, y en esta unidad se encuentra en estado absolutamente original, sin modificaciones ni intervenciones fuera de lo normal. El funcionamiento es silencioso y parejo, sin ruidos extraños ni signos de fatiga. Como corresponde a un vehículo de esta edad y con tan poco uso, requiere un recambio de fluidos y filtros por tiempo, no por kilometraje.






El interior es, probablemente, el aspecto más impresionante de todo el conjunto. La sensación al abrir la puerta es exactamente la que uno espera de un auto que pasó por la vida sin desgaste: tapizados originales perfectos, plásticos sin marcas, comandos firmes, paneles sin decoloración y un aroma inconfundible a auto nuevo que todavía está presente. Las alfombras son las originales y están en excelente estado. El instrumental, las teclas, los comandos y cada pieza de la consola central se ven tal cual salieron de fábrica. Nada está flojo, nada vibra y nada suena, lo cual habla tanto del estado como del bajo kilometraje real.



En cuanto a carrocería, mantiene su línea recta y la chapa sin golpes estructurales ni reparaciones visibles. La pintura se conserva original en prácticamente toda su superficie, con un único detalle: en el paragolpes trasero derecho se detecta una reparación menor correspondiente a un raspón leve, algo esperable en un auto de esta edad. Ese paragolpes, como corresponde a la versión GL, nunca vino pintado de fábrica sino en plástico gris. Por fuera de ese detalle puntual, el auto se presenta extraordinariamente prolijo, sin burbujas, sin exfoliaciones y sin señales de óxido en ninguna sección, incluyendo bajos y puntos estructurales.






Los elementos de rodado cuentan con algunas particularidades que solo aparecen en autos realmente preservados. El auxilio Pirelli original nunca tocó el suelo, las dos cubiertas traseras son también las originales de fábrica y aún conservan textura, inscripciones y detalles propios de neumáticos que jamás se reemplazaron. Las delanteras fueron cambiadas recientemente por seguridad, también por neumáticos Pirelli, que todavía tienen los “pelitos” de fábrica. El conjunto transmite un comportamiento sólido, sin vibraciones ni ruidos, manteniendo esa sensación de estar manejando un Orion nuevo en 1996.



La documentación acompaña el nivel del auto: se entrega con la carpeta completa, manuales, “carterita” original de concesionaria, título, cédula, informe y formulario 08 listos para transferir. También cuenta con VTV vigente hasta noviembre de 2026, lo que reafirma su estado general y la ausencia de fallas en cualquier sistema relevante. Si bien no existen registros formales de mantenimiento debido a su bajísimo kilometraje, se encontró anotado el service de distribución a los 20.000 km, lo que significa que la correa tiene apenas unos 4.000 km de uso real.

Este Ford Orion GL 1.6 Audi de 24.200 km es, sin exagerar, un testimonio de época. Una pieza única por estado, originalidad y preservación. No tiene ruidos, no vibra, no acusa fallas y mantiene la experiencia Ford de los 90 en su forma más pura. Para un coleccionista que busque algo realmente distinto —un auto simple, auténtico y en un nivel de conservación que rara vez vuelve a aparecer— esta unidad representa una oportunidad verdaderamente irrepetible. Y, para hacerlo aún más especial, sale sin reserva.







