

Lanzado a fines de los años 80, la Suzuki Vitara marcó un antes y un después en el mundo de los todoterreno compactos. Fue uno de los primeros SUV “livianos” en combinar verdadero ADN off-road con un tamaño contenido y uso urbano razonable, algo revolucionario para la época. Su éxito fue inmediato a nivel global, posicionándose como una alternativa más accesible y confiable frente a los grandes 4x4 tradicionales.


La generación JL —conocida en algunos mercados como Sidekick— se destacó por su robustez mecánica, chasis de largueros y una configuración simple pero extremadamente efectiva fuera del asfalto. Versiones con techo de lona como esta reforzaron su espíritu aventurero, convirtiéndolo en un vehículo muy buscado tanto para uso recreativo como para travesías más exigentes.


A nivel mundial se fabricaron cientos de miles de Vitara/Sidekick de primera generación, ensamblados en España y otros mercados bajo distintos nombres. En Argentina, si bien ingresaron oficialmente y también por importaciones particulares, las versiones diesel japonesas con techo de lona no abundan, lo que hoy las vuelve especialmente interesantes dentro del mercado de clásicos modernos y 4x4 noventeros, sobre todo para quienes buscan experiencias off-road extremas, ya que es una de las mecánicas más robustas de la época.


La unidad que nos ocupa es una Suzuki Vitara JL 1.9 Sidekick Diesel, del año 1997, de origen japonés, con 221.000 km declarados. De acuerdo a lo informado por el vendedor, se trataría de una unidad de única mano, en muy buen estado general de conservación, con uso normal acorde a los años y kilómetros.










Según lo informado, esta Vitara estaría equipada con el conocido motor 1.9 diesel, asociado a una transmisión manual, una combinación valorada por su durabilidad, simplicidad mecánica y bajo consumo. El esquema de chasis independiente y su concepción off-road la convierten en un vehículo muy capaz fuera del asfalto, manteniendo una mecánica relativamente fácil de mantener incluso hoy.






De acuerdo a lo declarado por el vendedor, el vehículo contaría con suspensión deportiva, llantas y neumáticos off-road, paragolpes delanteros y traseros off-road y sensor vigía, lo que refuerza su perfil aventurero. En cuanto al equipamiento, incluye techo de lona, A/C, radio AM/FM con MP3, faros LED y porta vasos, manteniendo un conjunto funcional y acorde al uso.








Según el vendedor, la unidad no presentaría óxido y se encuentra estructuralmente sana. Podría haber tenido algún trabajo de pintura en el pasado, aunque no estaría claro si hubo trabajos de chapa, algo lógico para un vehículo de este tipo y antigüedad. Se mencionan detalles estéticos normales del paso del tiempo, tanto en carrocería como en interior, sin comprometer su funcionamiento.









El interior presenta un estado general coherente con los años, con algunos detalles a emprolijar, pero manteniendo una buena base. La posición de manejo elevada, la simplicidad de comandos y su tamaño compacto la convierten en un vehículo ideal tanto para uso recreativo, playa o campo, como para quien busque un 4x4 liviano con mucha personalidad.

De acuerdo a lo informado, el vehículo se encontraría al día con sus mantenimientos, habiéndose realizado un service completo hace aproximadamente 8 meses, incluyendo aceite, filtros y revisión general. La documentación estaría completa y lista para transferir (título, cédula y formulario 08), y el vehículo funcionaría correctamente sin fallas conocidas.












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