

Este Toyota Corolla SEG 2008 llega a esta primera subasta relámpago de 24 horas en estado plenamente funcional, con toda su documentación al día y listo para transferir. Es un auto de primera mano (de una señora mayor, dueña de Colegios), siempre mantenido en concesionario oficial Toyota, completamente original y sin presencia de óxido en ningún sector. Con 204.000 km, conserva ese rodar típico del Corolla: sólido, confiable y sin ruidos extraños.


El historial de mantenimiento es uno de sus puntos más fuertes. Todos los servicios están sellados en el manual original, siguiendo los intervalos oficiales. El último service grande se hizo a los 184.000 km, incluyendo cambios de aceite, filtros y revisión general. No presenta fallas ni problemas declarados, y todos los sistemas —mecánicos, eléctricos y de confort— operan como corresponde.



El habitáculo refleja el uso cuidadoso de su único propietario, una señora mayor. El auto nunca tuvo choques, aunque sí recibió algunos retoques de pintura a lo largo de los años, algo esperable en un vehículo de uso diario. Aún quedan pequeños detalles estéticos menores, pero nada estructural ni que afecte su funcionamiento.


Este Corolla SEG mantiene la configuración original de fábrica, sin modificaciones ni agregados. Es el Corolla más equipado de su época, con una durabilidad que explica por qué este modelo se convirtió en sinónimo de longevidad. Caja automática, motor naftero confiable y un confort general que sigue siendo totalmente vigente para uso diario.



Mecánicamente no reporta fallas: arranca parejo, no presenta ruidos anómalos y el tren delantero y trasero se mantienen firmes. El conjunto motor–caja de este SEG es conocido en el mercado por su resistencia, incluso con kilometrajes muy superiores. Este ejemplar, con mantenimiento oficial sostenido durante toda su vida, es un muy buen representante de esa reputación.

En resumen, un Toyota Corolla SEG de primera mano, 100% original, con historial oficial completo y funcionamiento impecable. Un sedán pensado para durar décadas, práctico, confiable y sin sorpresas. La subasta relámpago de un solo día lo convierte en una oportunidad concreta para llevarse un auto noble, sólido y que sigue cumpliendo con creces su propósito: transportar sin drama, todos los días, por muchos años más.







